Alma, espíritu y Ser Superior: no son lo mismo (y por qué importa)

Del alma que encarna a la consciencia solar de tu origen

Fondo abstracto luminoso en tonos azul ADN, turquesa y dorado con reflejos iridiscentes, con el título "Alma, espíritu y Ser Superior: no son lo mismo" — Frecuencia ADN Azul.

Usamos estas tres palabras casi como sinónimos. Decimos "mi alma", "mi espíritu", "mi Ser Superior" como si fueran distintas formas de nombrar lo mismo. Y para mí no lo son. Son tres realidades distintas dentro de lo que somos, y comprender la diferencia no es un detalle conceptual: cambia por completo la manera en la que te relacionas contigo y con tu propia guía.

Porque cuando confundes los términos, confundes también desde dónde vives. Y cuando los ordenas, empiezas a reconocer quién eres más allá de esta vida concreta.

Voy a compartirte cómo lo comprendo yo. No como una teoría cerrada, sino como se me ha ido mostrando a lo largo de mi propio proceso.

El alma: el vehículo que viene a experimentar

Para mí, el alma es la parte de nuestra energía que viaja al cuerpo para encarnar una vida concreta. Es lo que se pone el traje y entra en la experiencia. Esta personalidad, esta familia, estas relaciones, esta historia: todo eso lo habita el alma.

El alma es un vehículo. A través de ella, algo mucho más amplio puede viajar hasta aquí y vivir un propósito. No venimos por casualidad ni a rellenar el tiempo: el alma trae consigo experiencias, aprendizajes y memorias que forman parte de un recorrido evolutivo. Es la que atraviesa la vida, la que siente, la que se transforma dentro de la materia.

Pero el alma no es lo último que somos. Detrás de ella hay algo aún más sutil.

El espíritu: la esencia que te define

El espíritu es tu esencia. Tu frecuencia. Tu manera única de vibrar. Es lo más sutil de ti, aquello que no cambia aunque cambien tus vidas, tus cuerpos o tus circunstancias.

Si el alma es el vehículo que experimenta, el espíritu es la esencia que viaja dentro de ese vehículo. Es la chispa que nació de la Fuente y que te hace ser exactamente quien eres, con una vibración que no se repite en nadie más. El espíritu no se construye con el tiempo ni con la biografía: ya estaba antes de que este cuerpo naciera.

Y aquí llegamos a la palabra que más se malinterpreta.

El Ser Superior: la consciencia que sostiene todas tus vidas

El Ser Superior es la consciencia que sostiene todo esto. No es una entidad externa que te observa desde arriba. No es una versión perfecta de ti esperándote en otro plano. No es alguien que sabe más que tú.

El Ser Superior eres tú, en tu consciencia más amplia. Es la dimensión de ti que no queda encerrada en esta encarnación concreta, sino que sostiene a la vez todas las expresiones de tu alma, en todas sus vidas y experiencias. Existe desde el origen mismo de nuestra creación como almas.

Por eso, mientras nosotros aquí vemos una sola vida, el Ser Superior contempla el tejido entero. Conoce tu recorrido completo y sabe qué necesitas ver en cada presente. No te entrega todo de golpe: te muestra aquello que estás preparada para integrar. No porque te oculte nada, sino porque la consciencia también tiene sus tiempos.

Esta es la distinción que más me importa proteger: el Ser Superior no es un ser separado con personalidad propia al que consultas como a un oráculo externo. Es tu propia dimensión espiritual. Y esa diferencia lo cambia todo, porque marca la línea entre depender de una voz de fuera y volver a ti.

Consciencia solar: la luz de origen lista para encarnarse

Hay una forma más profunda de nombrar esto, y es la que trabajaremos dentro de la formación: la consciencia solar.

La consciencia solar es la consciencia del espíritu —tu Ser Superior— en su estado de origen, lista para encarnarse. Es luz de consciencia que proviene de la Fuente de unidad: pura consciencia, antes de tomar forma, antes de ponerse el traje del alma.

Esa luz de origen no llega de una sola manera. Viaja a través de los soles en frecuencias elevadas, en frecuencias tonales de color, rayos de luz por donde desciende la consciencia solar de la Fuente. Cada frecuencia trae una cualidad, una vibración concreta. Y esas frecuencias tienen la capacidad de armonizar: cuando descienden a nuestra experiencia, van rearmonizando nuestras memorias desarmónicas.

¿Qué son esas memorias desarmónicas? Son los hilos de nuestra historia que en algún momento se desconectaron. Lo que en otros lugares he llamado caídas de consciencia: experiencias de separación en las que dejamos de reconocernos en nuestra unidad y partes de nuestro tejido quedaron dispersas. La consciencia solar es, precisamente, la luz que vuelve a reunir esos hilos. No los borra: los rearmoniza, los devuelve a su lugar dentro del tejido.

Por qué importa ordenar todo esto

Podría parecer que esto es solo vocabulario espiritual. No lo es. Cuando distingues alma, espíritu y Ser Superior, dejas de buscar fuera lo que te pertenece.

Piénsalo. Si crees que tu Ser Superior es una entidad ajena, lo tratarás como a un maestro externo del que dependes. Le pedirás respuestas como quien consulta a alguien más sabio y espera que decida por él. Pero si comprendes que el Ser Superior eres tú en tu amplitud, la relación se invierte: dejas de entregar tu poder y empiezas a recuperar tu centro.

Eres el centro de tu propia canalización. Tu Ser Superior lo tiene todo a medida para ti, porque conoce tu recorrido mejor que ninguna guía externa. No para quitarte responsabilidad, sino para ayudarte a habitarla con más consciencia. Esa es la diferencia entre una espiritualidad que crea dependencia y una que te devuelve a ti.

Volver al origen: tu memoria despertando

Y aquí es donde todo esto conecta con el momento que estamos viviendo.

Estamos regresando al origen. Nuestra memoria está despertando, recordando quiénes somos más allá de esta personalidad. No es la primera vez en la historia que la consciencia da un salto: hay momentos en los que el ser recuerda, se reordena y evoluciona. Y creo que estamos en uno de ellos.

Ese recuerdo no es mental. Es una reactivación profunda, hasta el nivel más íntimo de nuestra información, de nuestro propio ADN despertando a lo que siempre fuimos. Por eso, para mí, el nombre de este espacio no es casual: Frecuencia ADN Azul. El azul es una de esas frecuencias de la luz de origen, una vibración concreta dentro del espectro de consciencia que desciende de la Fuente. Volver al origen es, sencillamente, recordar tu frecuencia y permitir que rearmonice lo que un día se desconectó.

No tienes que llegar hasta tu Ser Superior. No tienes que encontrarlo en ningún lugar elevado. Esa consciencia ya está sosteniendo tu experiencia. El camino no es subir a buscarla: es recordar, aquí, dentro de este cuerpo y de esta vida, que nunca dejaste de formar parte de ella.

Empieza por reconocerte

Si algo de esto te resuena, probablemente no sea casualidad. Distinguir alma, espíritu y Ser Superior es el primer paso para dejar de buscar fuera y empezar a reconocer la inmensidad que ya eres.

Todo esto —distinguir alma, espíritu y Ser Superior, y aprender a sostener esa conexión en tu vida cotidiana— es parte del camino que recorremos en Canal de Luz, mi formación de 9 meses basada en el Método de Canalización Encarnada. Ahí es también donde trabajamos la consciencia solar: la armonización de nuestras memorias desarmónicas a través de las frecuencias tonales de color. Si sientes la llamada, ese es el proceso que recorremos paso a paso.

Si quieres comenzar por lo más práctico —entender cómo percibes tú y cuál es tu forma natural de recibir información—, te dejo la clase gratuita: Descubre tu vía natural de canalizar.

Y si quieres ver este mapa desarrollado y en movimiento, lo cuento entero en el vídeo: Tu Ser Superior: el origen de tu ser completo.

Porque canalizar, para mí, empieza siempre por volver a ti.

Todo el contenido que voy compartiendo, lo puedes encontrar reunido en el espacio web: CANAL DE LUZ

Con cariño,

Rebeca Ferruz | Laspleyades.es
Frecuencia ADN Azul · Canal de Luz · Canalización Encarnada

SEXUALIDAD, SINTONIZANDO LO FEMENINO

Desde la naturalidad que nos caracteriza, con humor y sin guión... os compartimos una conversación espontanea entre amigos sobre como observamos la sexualidad actual. La forma en como nos hemos venido relacionando con viejas creencias desde lo masculino (mente) en el colectivo y como iniciamos nuevas formas de relacionarnos, sintonizando nuestro femenino interno (corazón).

Una serie de sentipiensos que desafían el cambio a nuestra verdad en unidad.

Feliz viaje!

SEXUALIDAD, Termómetro del Fuego Interno…

El imán de la sexualidad ¿qué es sentir?

Desnuda frente al espejo

Comunicación transparente

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La gota que colma el vaso...

¿Cuantas veces callamos hasta no poder sostener más una situación atascada? ¿Cuantas otras surge la satisfacción inmediata desde el impulso de vomitar aquello que sentimos?

El término comunicación procede del latín communicare que significa “compartir algo, poner en común".  Si percibimos que el emisor, receptor y mensaje pertenecen a la misma unidad ¿cuales son los detonantes por los que la humanidad está dispersa en si misma?

El ser humano se ha olvidado de comunicarse consigo, cuerpo, alma y espíritu de forma natural. Muchos creen ser solo un cuerpo caduco por lo que la máxima preocupación es la estética o la salud en momentos de "enfermedad", no recordando que el cuerpo es reflejo de la tierra. Otros tienen la sensibilidad de sentir su alma en situaciones en las que la emociones les desborda en ese alti-bajo felicidad-sufrimiento respectivamente. En crecimiento, son los que inician a comunicarse en canal con su espíritu como parte de la vida.

Imaginemos por un momento que nuestro cuerpo es un vaso de cristal que nos sostiene, habrá los semejantes a un vaso de tubo, de balón, una copa, un chupito, una jarra... etc. Como indica la ciencia nuestro vaso (cuerpo físico) contiene aproximadamente un 70% de agua, la cual representa nuestras emociones. En el momento que cada uno de nosotros individualmente nos olvidamos conectar en alineación nuestra mente-corazón como canal comunicativo, en situaciones cuando echamos la leña al fuego, nuestras aguas empiezan a sentir el tambaleo en estado de ebullición haciendo subir toda la energía a la cabeza donde se nos cruzan las neuronas y en replica nuestro corazón en ausencia de mensaje se congela de forma rígida al sentir. A todo esto, las cenizas de dicha leña van creando poso en el fondo del vaso como interferencia, haciendo subir el nivel del agua turbia hacia la saturación emocional. En estas situaciones nos sentimos cansados, impotentes, hinchados de nuestras mismas creencias, memorias o patrones repetitivos. Estos serian los tres estados del H2O en desequilibrio, hielo-liquido-gas no estando en comunicación armónica, es decir, cuerpo-alma-espíritu no tiene la vibración calibrada para traspasar sus barreras y ponerse a compartir en común.

Una de las maneras de buscar el equilibrio en nosotros mismos, es en el estado de calma y respiración para escuchar todas las partes, sentir que dolor físico refleja el cuerpo, emociones o sentidos transmite nuestro alma desde el corazón entregándoselo a la mente y como canal abrirse a la consciencia de nuestro espíritu para bajar de retorno el mensaje vibratorio hasta el corazón en forma de paz y armonía. Todo contacto con la naturaleza es buen lugar para conectarnos con la tierra y nuestro ser. La manera de re-equilibrar la vibración de nuestros estados es tan sencilla como el cante, baile, música, arte, meditación o toda expresión que resuene en nuestro corazón y nos haga latir amor.

Una vez cerramos los ojos y nos colocamos en nuestra habitación del miedo o desorden, podemos visualizar, escuchar o sentir el mensaje que nos es necesario hacer consciente en ese instante para nuestra evolución. Es cuestión de saber detectar esa energía bloqueada o estancada en nosotros para trascenderla desde la propia vibración.  Es una manera de llegar a derrumbar las paredes del patrón de nuestra oscuridad para ver con claridad cual es el camino o elección para llevar una vida mucho más sencilla, tranquila y guiada por la mejor versión de nuestro ser.

En el instante que aprendemos a ser transparentes con nosotros mismos y posicionarnos en nuestro centro neutro, podemos observar que cada vez que tengamos un movimiento en las aguas de nuestro interior emocional o físico, el movimiento de vuelta al centro cada vez es más rápido, la recaída puede ser más densa con grandes mareas o tsunamis que nos perturben pero aceleradamente la gravedad nos posiciona aquello que necesitamos para hacernos conscientes de la realidad más amplia para nuestra evolución. Lo más interesante, es que al lograr estos cambios de comunicación internos, trasmitimos lo mismo externamente con mensajes vibratorios que nacen desde el corazón afinados con honestidad y transparencia. Lo extraordinario surge cuando cambiando nuestros patrones, nuestro alrededor también cambia consciente o inconscientemente simplemente siendo nosotros conscientes.

La vibración del amor universal es el antídoto más elevado para la unificación de la humanidad (risas).

"NO ERES UNA GOTA CONTENIDA EN EL OCÉANO. ERES TODO EL OCÉANO CONTENIDO EN UNA GOTA. - Rumi"

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Un abrazo,

Rebeca

 

¿Ser o no ser? ¡Somos!

¿Quien soy?

El ser esencial no tiene nombre, ni apellidos del árbol genealógico. No tiene edad, no tiene nacionalidad, ni raza, ni oficio, ni títulos, ni etiquetas, ni padres, ni hijos, ni hermanos, ni novios, no es marido o mujer, ni amantes. No es cuerpo, ni físico guapo, gordo o flaco, ni personalidad, no es sangre, ni dolor, ni enfermedad, ¡lo admitimos y lo soltamos todo! No es lo que tenemos, ni casa, ni dinero, ni coche, ni moto… Nos desprendemos de todas las expectativas, placeres banales y adicciones superficiales, de todo lo que no gustaría conseguir porque no existen. Nos reímos de todos nuestros pensamientos egocéntricos, de todo lo que nos hace sufrir o nos preocupa porque tampoco existen. Todo eso nos separa y nos divide. No hay que tener miedo a la soledad de soltarlo todo, lo aceptamos porque es ahí en el silencio y la quietud donde se halla nuestro verdadero ser.

Durante siglos hemos ido alimentado nuestro inconsciente dándole una gran dosis de anestesia desorbitada, de tal manera que ahora nuestra pequeña conciencia de conexión a la vida se le hace un mundo reactivar aquello que somos. En el momento que me doy cuenta de ese desequilibrio en mi misma, empiezo a amar a borbotones a mi inconsciente y al de los demás, como el mayor de los tesoros porque es ahí donde están las respuestas. En ese instante empiezo a jugar con la conexión a la vida con mayor grandeza y seguridad de auto-descubrimiento. ¿Qué significa la conexión a la vida? Abrir los ojos de águila y ver el entramado de las señales con mayor perspectiva, observar en panorámica que pertenecemos a todo lo que se mueve a nuestro alrededor dentro y fuera de nosotros.  La palabra UNIVERSO viene del latín Universus, que proviene de dos vocablos UNUS (UNO) expresa un integral unificado que no admite división y VERSUS (girado, convertido), engloba absolutamente todo lo que es. Lo que significa que cuando entramos en la conexión a la vida en conciencia, observamos que todo lo que gira alrededor es nuestro universo sin división, empezamos a ver quien somos conectados a todo, despertando esas partes dormidas de nuestro inconsciente.

Hay tres expresiones que lo reflejan: "Dime con quien andas y te diré quien eres." / "Dios los cría ellos se juntan." / "Estoy en la flor de la vida." . Todo nuestro circulo de relaciones familiares, amistades, laborales, amorosas, el entorno, la naturaleza, etc. son nuestro universo, son nuestros reflejos clave para descubrir y revelar nuestra parte inconsciente. Es jugar a la inversa, es aprender a desnudar todas nuestras emociones y sentimientos desde el corazón con honestidad y transparencia de dentro a fuera y al revés, para abrirnos a ser. Es romper esas corazas que aprietan en el pecho para permitirnos amar, es quitarnos esos cascos mentales que nos limitan a conectar. Es apartar esos velos asfixiantes en los rostros que no nos dejan respirar libertad. Es retirar esas capas de piel de más que insensibilizan el cuerpo llevándonos a la distorsión de personajes que interpretamos y no somos. No es lo que experimentamos con el otro, es manifestar que sentido tiene esa experiencia en nosotros para percibir quien somos. Es aprender a vernos, crecer y descubrirnos a través del otro. ¡Es llegar a reírnos de nuestra propia sombra! (Invito a indagar, si resuena, el concepto del desdoblamiento o el espejo reflejo de almas).

El hallazgo clave a destacar en una de las capas más profundas de mi corazón, es que todo lo que no somos se reduce a la raíz del MIEDO A SER.  A conectar con el poder de ser unidad de conciencia ilimitada, ser espíritu eterno, ser dichosos, ser creadores, ser divinos y abundantes, ser amor puro... a ser ese conocimiento de gozo infinito de recordar y sostener despiertos en nosotros lo que siempre ha estado ahí dentro. Esa sabiduría transparente donde todo se sabe sin dualidad, no experimentamos amor, somos amor. Desde esta activación de re-conexión a la vida, todo pasa a ser más sencillo y completo, vemos que el esfuerzo no existe, todo se da sin interferir, ya no hay resistencia a ser cuerpos-almas-espíritus libres. SIMPLEMENTE AMAMOS SER.

Vemos que yo soy, tu eres, crezco en ti, estas en mi y juntos somos.

Un abrazo,

Rebeca

El imán de la sexualidad ¿qué es sentir?

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¿Cuantas veces nos entregamos al sexo vacío como una carrera de deseo donde la meta es llegar al triunfo del orgasmo como único trofeo?

Durante mucho tiempo hemos creído en la atracción física o la fantasía sexual donde la belleza de los cuerpos desnudos yacen en el placer final de la eyaculación y eso es todo. ¿realmente la sexualidad es así de limitada? ¿es por eso que caemos en la rutina, el aburrimiento y la infidelidad o desgana?

Son pocas las personas que tocan la sexualidad consciente desde el alma, desnudándose hasta conectar con todo su ser. Estas buscan la plenitud en la profundidad de ser uno con esa persona, con un mismo, compartiendo un campo de juego e investigación de intimidad de alto voltaje. Hasta conseguir achicharrar la mente y dejarse fluir únicamente por la fuerza primaria del amor de ambos sexos en fusión de la energía femenina y masculina individual, culminando así juntos el éxtasis de sentir ser infinito con el Todo.

El mayor de los bloqueos es el pánico a encontrarnos a nosotros mismos en lo más profundo del amor puro. ¿Que es el amor? No estamos hablando del amor de princesas, ni películas románticas con final feliz. No es nada que se piensa, simplemente se siente. Hablamos de expandirnos dentro de la energía del amor sin miedos o dudas, sabiendo realmente quien somos, dejando a parte las etiquetas de marido, novia, amigo con derecho o amante. Hoy en día estamos mayormente separados, pocos incluimos la unión sin pensar en el genero, estatus, raza, religión, edad, creencias, educación, dinero, complejos o experiencias pasadas que marcan desamor, sufrimiento, inseguridad, baja autoestima y una larga lista de limitaciones que nos alejan de lo que somos en esencia. ¿Que es lo que queda dentro de nosotros si despejamos todo esto?

Una relación consciente sexualmente no tiene miedo a verse y abrirse con el otro libremente, sin ataduras mentales ni cadenas emocionales. ¿que es ser libres? No hablamos de una relación abierta a múltiples relaciones. Es una expresión de desnudez del amor, el olor, oído, tacto, vista, es una conexión de nutrición de todos los sentidos sin restricciones, con atracción y libertad de ser. Es un acto en el que ves y sientes que tu eres ella, el... Si lo pensamos como un acto genital es la defunción de la realidad más profunda, es básicamente superficial y banal.

Preguntémonos sinceramente ¿cuantas veces nos hemos entregado a una persona amándola puramente sin la más mínima duda en nosotros mismos y hacia la otra persona? Cuando no nos entregamos de manera profunda en la sexualidad es porque tenemos miedo al amor puro en su esencia. Es tan fuerte esa energía ancestral, que tenemos pánico a sostenerla en nuestro cuerpo.

Cuando el amor no es completo en nosotros, ponemos de manifiesto nuestras sombras, miedos e inseguridades al placer de descubrirnos sexualmente y expandirnos desde las relaciones.

No sobrevivamos al sexo como una mera necesidad del deseo físico. No veamos el placer como un beneficio propio y egoísta hacia fuera, sin permitirnos sentir toda la explosión interna. Experimentemonos en el origen de nuestra sexualidad sin limites con la plenitud del ser sin separaciones. Abramos esa caja sin miedo de ser completos, dejando de pensar en pensar, leamos miradas, acariciemos el alma.  Adoremonos como templos sagrados, acariciando cada milímetro, cada poro de nuestra piel. Cerremos o abramos los ojos y fusionemos nuestra respiración para perdernos en el paraíso del no tiempo saliendo y entrando de nuestros cuerpos hasta tocar juntos el sentir ser infinitos. Utilicemos la energía del amor en su máximo exponencial para crear nuestras vidas. ¿podemos imaginar una humanidad donde la mayoría fuese consciente de su energía sexual como la mayor fuerza de creación? La sexualidad en su esencia nos une, no nos separa. Simplemente somos.

Un afectuoso abrazo,

Rebeca Ferruz

SEXUALIDAD, Termómetro del Fuego Interno…

LAZOS DE AMOR

Crees que todo es mera casualidad?? Te propongo estirar del hilo... Con este vídeo quisiera trasmitir el recuerdo de la red energética en la que vivimos donde todos estamos conectados unos con otros de alma a alma, de corazón a corazón. Seamos conscientes de lo que representan nuestras relaciones de nuestro círculo más próximo y con ello sepamos apreciar la valía de evolucionar juntos uniéndonos en la sanción de un único latido de amor puro. Nada es casualidad. Abrir los ojos a todas esas señales!!! Abrir los corazones a la magia del amor. Gracias y un abrazo