El miedo a sostener tu luz (y qué esconde el perfeccionismo)
¿Te has dado cuenta de que, justo cuando estás a punto de dar un paso grande, aparece algo que te frena? «Todavía no está listo». «Quién soy yo para esto». «Mejor cuando lo tenga más claro».
En este vídeo y nuevo episodio del podcast Laspleyades.es hablo del miedo a sostener nuestra propia luz, nuestra unidad con Dios, con la Fuente, con eso que es mucho más grande que el personaje que creemos ser. Y de algo que muchas veces se esconde detrás de ese miedo con un disfraz muy respetable: el perfeccionismo.
Lo comparto desde mi experiencia y mi comprensión actual, como un reflejo para mirarte.
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El miedo a que salga bien
Solemos hablar del miedo a fracasar, pero hay otro miedo del que se habla menos: el miedo a que salga bien. A vivir desde nuestra abundancia real que somos.
Sentir tu luz en un momento dado es relativamente fácil. Lo difícil es permanecer en esa frecuencia. Que no sea una visita, sino el lugar desde el que vives.
Tienes una intuición clara y a los dos días le restas importancia. Terminas un proyecto y no lo ejecutas. Vives una conexión profunda y al día siguiente vuelves a hablarte como si no valieras gran cosa, o no sabes cómo bajarla a tierra, a tu vida.
Qué hay detrás del perfeccionismo
El perfeccionismo funciona como un «cuando esté perfecto, entonces». Entonces lo muestro. Entonces me lo permito. Y como nunca está perfecto, ese momento nunca llega.
Yo lo veo como un sabotaje inconsciente: si nunca termino, nunca tengo que hacerme visible. No es un defecto. Es una protección. Y debajo de ella, muchas veces, está no ver el valor real de lo que somos.
¿Para qué necesito que esté perfecto? ¿Será que te estás rechazando? ¿Será que hemos olvidado nuestra perfección?
Crear y sostener
La energía femenina es la que crea: imagina, gesta, abre, inicia. La masculina es la que sostiene: da presencia, constancia, raíz, y permite que lo creado sea una estructura sostenida en un orden. Para mí, se reflejan en la conexión entre nuestra mente y nuestro corazón.
Hay personas que crean muchísimo y no sostienen. Y personas que lo sostienen todo y no se permiten crear nada propio. En los dos casos, ambas energías dejan de caminar juntas.
Nunca estuvimos separados
En mi proceso localicé una herida de separación en mi pubertad, con mis padres: la superficie de una separación mucho más profunda, entre el cielo y la tierra en mí, entre yo y la Fuente que soy.
Detrás de la herida vi el olvido. La creencia de que existe una separación. Desde la conexión con Dios, si yo soy su hija, como fractal en esta dimensión, yo soy unidad. Dios padre-madre lo sostiene todo. Lo crea todo.
También comparto las madrugadas en las que esta comprensión dejó de ser una idea. Algo murió, sí: todas esas creencias. Y lo que quedó fue mi Yo Soy real, y la certeza de que soy sostén ilimitado.
Una práctica para volver al centro
Cuando aparezca el «no soy suficiente», el «todavía no», el perfeccionismo o cualquier otro sabotaje:
Cierra los ojos y entra en tu interior. Observa esa creencia o programa. Siente dónde lo localizas en el cuerpo y cómo te hace sentir. Ponlo delante de ti y toma distancia. Reconoce que es parte de tus creencias, pero no de tu esencia. Dile adiós y gracias. Respíralo y observa cómo ya no está.
¿Qué miedo hay detrás de sostener tu luz pura?
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Con cariño,
Rebeca Ferruz | Laspleyades.es
Frecuencia ADN Azul · Canalización Encarna

