¿Para qué sirve realmente canalizar? Lo que nadie te explica antes de empezar

· Frecuencia ADN Azul · Canal de Luz


Cuando alguien me pregunta para qué sirve canalizar, la respuesta que más escucho en el mundo espiritual suele girar alrededor de recibir mensajes, conectar con guías o acceder a información del más allá.

Y no es que eso sea falso. Pero es incompleto.

Porque en mi experiencia, lo que canalizar realmente transforma no es la cantidad de información que recibes. Es la calidad de consciencia desde la que empiezas a vivir.

Y eso lo cambia todo. Las decisiones. Las relaciones. La forma en que entiendes lo que te pasa. La forma en que te habitas a ti mismo o a ti misma.


Canalizar no es un fin. Es una herramienta.

Una herramienta para qué, exactamente.

Para entender el origen real de lo que estás viviendo, no solo la superficie. Para salir de bucles que la mente sola no puede resolver porque la mente no siempre tiene acceso a la raíz. Para tomar decisiones desde un lugar más profundo que el miedo, la costumbre o la presión externa. Para reconocer qué es tuyo y qué no lo es. Para entender por qué ciertas situaciones se repiten en tu vida. Y para habitar tus propias decisiones con mucha más coherencia.

No es magia. Es consciencia aplicada.


Lo cotidiano y lo profundo

Hay una dimensión cotidiana de canalizar que pocas veces se menciona.

No siempre es una sesión formal, una meditación profunda o un mensaje revelador. A veces es simplemente saber qué dirección tomar cuando hay dos caminos y la mente da vueltas sin resolver. Reconocer el significado de una conexión con alguien que aparece en tu vida en un momento preciso. Entender por qué dejar un trabajo no era solo una decisión laboral sino el inicio de algo mucho más amplio. Ver qué representa realmente lo que estás viviendo más allá de lo que parece en la superficie.

Esa dimensión cotidiana es la que más transforma, precisamente porque no es extraordinaria. Es la guía integrada en la vida real, en los gestos pequeños, en las decisiones de cada día.


Una historia que cambió mi forma de entender todo esto

En 2019 viví una de las experiencias más transformadoras de mi vida.

Me detectaron una alteración en el útero. La medicina convencional recomendó intervención quirúrgica para retirar tejido con células en estado alterado que podría derivar en algo más serio.

Tomé una decisión que quiero contarte con mucha honestidad: no rechacé la medicina. La integré. Seguí el acompañamiento médico completo, con sus pruebas, sus controles, su seguimiento. Ciencia y consciencia no son opuestas. Para mí nunca lo han sido.

Pero al mismo tiempo, desde mi canal, recibí algo que la medicina no podía darme: la comprensión del origen más profundo de lo que estaba viviendo en mi cuerpo.

Lo que llegó fue una información sobre mi árbol transgeneracional. Sobre una herencia de mis ancestras que yo estaba portando en mis células sin saberlo. No era mío en origen. Era de mi tatarabuela. Y mi cuerpo lo estaba expresando.

Tomé consciencia de ello. No como un ejercicio mental, sino desde un lugar muy interno, muy celular. Hablé con mis células. Integré lo que llegó. Y en cuestión de semanas, los resultados de mi biopsia cambiaron a un estado regenerativo. Meses después, la recuperación era completa.

No cuento esto para decirte que la canalización cura enfermedades. No es eso. Cada proceso es único. Cada alma viene a vivir lo suyo de su propia forma.

Lo que sí puedo decirte es que para mí, en ese momento, canalizar me permitió entender algo que ningún análisis médico podía mostrarme. Y que integrar esa comprensión, junto con el acompañamiento de la medicina, fue lo que completó el proceso.

Ciencia y consciencia coexistiendo. No en oposición. Cada una aportando lo que la otra no puede dar.

Para qué sirve realmente, entonces

Canalizar sirve para añadir una capa de comprensión que va más allá de lo que la mente lógica puede ver.

Para entender el origen de lo que vives, no solo su forma externa. Para reconocer qué patrones vienen de ti y cuáles vienen de más atrás, de tu historia familiar, de memorias que no son tuyas pero que tu cuerpo porta. Para tomar decisiones desde un lugar de mayor claridad y menor reactividad. Para salir del modo supervivencia y empezar a vivir desde un lugar más coherente con lo que realmente eres.

No sustituye nada. No reemplaza la medicina, ni la psicología, ni el trabajo terapéutico. Los complementa. Los amplía. Les añade una dimensión que de otra forma no tendría acceso.

Y sobre todo, sirve para desarrollar algo que considero fundamental: la autonomía interior. La capacidad de leer tu propio proceso, reconocer tu canal y traducir tu guía interna en vida real, sin depender de nadie externo que te diga qué significa lo que estás viviendo.

Eso es lo que el Método de Canalización Encarnada trabaja. No abrir más el canal. Sino aprender a sostenerlo, comprenderlo y aplicarlo con claridad, raíz y responsabilidad.


Una pregunta para llevarte

Antes de cerrar este artículo, te dejo una pregunta.

¿Hay algo en tu vida ahora mismo que se repite, que no termina de resolverse, que la mente ha analizado mil veces sin llegar a ningún sitio?

Eso que se repite casi siempre tiene una raíz más profunda de lo que parece.

Y canalizar, bien trabajado, puede ser la forma de llegar a ella.


Si esto resuena contigo

Si mientras leías este artículo has sentido que hay una forma de entender lo que vives que todavía no has explorado del todo, te invito a quedarte cerca.

Frecuencia ADN Azul es el espacio donde comparto recursos, reflexiones y acompañamiento para personas —hombres y mujeres— que quieren aprender a canalizar con claridad, discernimiento y raíz.

Dentro de este espacio nace Canal de Luz: una formación de 9 meses para aprender a canalizar desde cero, o para ordenar y sostener las experiencias intuitivas que ya tienes.

Si sientes que este camino puede resonar contigo, puedes unirte a la lista para recibir el acompañamiento previo: recursos gratuitos, reflexiones y novedades antes de que se abran las inscripciones.


Rebeca Ferruz es canalizadora, acompañante y creadora del Método de Canalización Encarnada.

Desde Frecuencia ADN Azul · Laspleyades.es acompaña a personas sensibles e intuitivas —hombres y mujeres— a desarrollar su canal interior con discernimiento, raíz y encarnación.

¿Para qué sirve realmente canalizar?

Rebeca Ferruz sonriente con una mano en la barbilla, al aire libre entre una pared de piedra y flores amarillas, en el vídeo sobre para qué sirve canalizar.

Cuando alguien pregunta para qué sirve canalizar, la respuesta más habitual gira alrededor de recibir mensajes, conectar con guías o acceder a información del más allá. Y no es que sea falso. Es que es incompleto.

En este nuevo vídeo y episodio de podcast te cuento para qué sirve canalizar de verdad: no para recibir más, sino para añadir una capa de comprensión profunda a lo que vives, y traducir esa guía en decisiones, desbloqueos y vida real.

También comparto una experiencia muy personal de 2019 que cambió mi forma de entenderlo todo. Una historia donde ciencia y consciencia caminaron juntas, cada una en su lugar.

De qué hablo en este vídeo

A lo largo del vídeo recorremos por qué la mayoría entiende la canalización al revés, tres mitos que conviene soltar antes de empezar, y el problema real de percibir mucho sin saber qué hacer con ello. Comparto también mi historia de 2019, el riesgo de abrir el canal sin tierra y los cinco movimientos del Método de Canalización Encarnada: recibir con claridad, discernir con profundidad, ir a la raíz, unir el mapa completo y encarnar la guía en la vida real.

Si eres una persona sensible o intuitiva que percibe, siente o recibe información pero no siempre sabe cómo ordenarla ni bajarla a tu día a día, creo que vas a encontrar mucha claridad aquí.

Prefieres escucharlo

Si te apetece acompañar este contenido mientras caminas, conduces o descansas, también está disponible en formato podcast, en tu plataforma favorita, canal: Laspleyades.es

Una idea para llevarte

La canalización, bien trabajada, no añade nada que no esté ya en ti. Lo que hace es enseñarte a leer lo que ya está. Y eso, más que cualquier mensaje, es lo que de verdad transforma la forma en que vives.

Si quieres seguir profundizando

Dentro de Frecuencia ADN Azul nace Canal de Luz · Canalización Encarnada, una formación para aprender a canalizar con claridad, discernimiento y encarnación, desde cero o para ordenar lo que ya sientes.

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¿Quieres leer la versión escrita y extendida? Puedes hacerlo en el artículo: ¿Para qué sirve realmente canalizar? Lo que nadie te explica antes de empezar.

Con amor,

Rebeca Ferruz | Laspleyades.es
Frecuencia ADN Azul · Canal de Luz · Canalización Encarnada

Lo que nadie te cuenta sobre abrirte a canalizar · La versión real

Rebeca Ferruz en su espacio de grabación con fondo abstracto azul luminoso. Texto sobreimpreso: "Lo que nadie te cuenta sobre abrirte a canalizar. La versión real." Portada del vídeo y podcast de Frecuencia ADN Azul Canal de Luz.

Hay algo que casi nadie te cuenta sobre abrirte a canalizar.

Que antes de que sea algo hermoso, antes de que sea una herramienta, antes de que entiendas para qué sirve lo que recibes, puede ser bastante desestabilizador.

No porque algo vaya mal. Sino porque nadie te avisó de lo que venía.

En este vídeo y episodio de podcast te cuento mi historia real. No la versión resumida ni la versión bonita. La versión que viví.

Prefiere escucharlo en podcast: Si quieres escucharlo mientras caminas, conduces o descansas, también está disponible como episodio de podcast.

¿Qué vas a encontrar en este episodio?

Cuando empezamos a percibir más allá de lo evidente, cuando llegamos a un punto en el que las señales son demasiado claras para ignorarlas, la mayoría no tenemos un mapa para entender qué está pasando.

Yo tampoco lo tenía.

A mis 33 años, después de perder a mi perro y dejar una relación de toda la vida, algo se abrió en mí de forma bastante abrupta. No fue gradual, no fue suave. Fue como una traca. Una información detrás de otra, sin tiempo para procesar lo que acababa de llegar antes de que llegara lo siguiente.

Y sin acompañamiento, sin estructura, sin nadie que me dijera que esto que me estaba pasando tenía nombre y sentido, puede tambalearte durante semanas.

En este episodio hablo de cuatro cosas que nadie suele contar:

Recibir información espiritual no siempre llega fría y ordenada. A veces llega con historia dentro, con cuerpo dentro. Hay memorias que vuelven a sentirse como si siguieran vivas, y si no sabes cómo sostener eso, puede desestabilizarte durante días.

Con el tiempo aprendes a integrar. Pero al principio, sin un mapa, es mucho más difícil de lo que parece desde fuera.

Cuando empiezas a abrirte, uno de los primeros errores que casi todo el mundo comete es compararse con otro canalizador.

Ves a alguien que recibe imágenes muy claras, o que escucha voces con precisión, y piensas: ¿por qué a mí no me llega así? ¿Será que no tengo el don?

La respuesta es que no existe una sola forma de canalizar. Hay personas que perciben a través del cuerpo, otras a través de la escucha interna, otras a través de imágenes o símbolos. Mi forma es el clariconocimiento: me llegan bloques de información aparentemente desordenados que van tomando sentido a medida que me adentro en ellos.

Cada persona tiene su propia vía de facilidad. Y compararte con otra puede ser el mayor bloqueo antes de haberla explorado de verdad.

No existe un canalizador que lo canalice todo. Hay personas con facilidad natural para conectar con ángeles, otras para percibir el estado energético del cuerpo, otras para conectar con seres que han fallecido. Y muchas otras formas que no caben en ninguna lista.

Al principio cada persona tiene su línea de facilidad, su frecuencia natural. Y desde ahí, a medida que se va sintonizando la radio, todo se va ampliando.

Vivimos en un mundo que durante siglos ha aprendido principalmente a través del dolor. Y eso tiene un coste enorme en las personas sensibles que no han recibido las herramientas para sostener lo que sienten.

No porque sean demasiado. Sino porque llegaron a este proceso sin mapa.

Todos podemos canalizar. No es un don reservado a unos pocos. Lo que sí requiere es aprendizaje, estructura y acompañamiento. Como cualquier habilidad que vale la pena desarrollar.

Y la utilidad real de esto no es volverse más espiritual en el sentido abstracto. Es llevarlo a la vida. A la transformación concreta. A dejar de vivir desde la supervivencia del personaje para empezar a encarnar la consciencia y la sabiduría de tu espíritu.

¿Quieres continuar el camino?

Si mientras veías o escuchabas este episodio has sentido que algo de lo que he contado resuena contigo, te invito a quedarte cerca.

Frecuencia ADN Azul es el espacio donde comparto recursos, reflexiones y acompañamiento para personas sensibles, hombres y mujeres, que quieren aprender a sostener su canal con claridad, discernimiento y raíz.

Y dentro de este espacio nace Canal de Luz: una formación de 9 meses para aprender a canalizar desde cero, o para ordenar las experiencias intuitivas que ya tienes.

Si sientes que este camino puede resonar contigo, puedes unirte a la lista para recibir el acompañamiento previo: recursos gratuitos, reflexiones y novedades antes de que se abran las inscripciones.

Rebeca Ferruz | Laspleyades.es
Frecuencia ADN Azul · Canal de Luz · Canalización Encarnada

Cómo distinguir intuición, mente, campo y guía espiritual

· Frecuencia ADN Azul · Canal de Luz

Imagen abstracta con capas de luz suave en tonos azul profundo, turquesa y dorado. Representa distintas capas de percepción convergiendo hacia un centro claro. Portada del artículo sobre discernimiento espiritual de Frecuencia ADN Azul.

Al principio me llegaba información que sentía que venía de mi ser superior. Y enseguida aparecía la duda: ¿me lo habré inventado?

Lo tenía más claro cuando la información era completamente ajena a mi pensamiento. Cosas muy concretas que yo no podía saber desde mi mente lógica. Ahí la pregunta se callaba sola. Pero en los momentos en que la información era más cercana a lo que ya pensaba o sentía, la duda volvía. ¿Esto lo estoy recibiendo o lo estoy construyendo?

También recuerdo que al principio, especialmente en lugares con mucha gente, sentía cosas en el cuerpo que no sabía si eran mías o venían del campo. Una incomodidad, una emoción que aparecía de repente, una sensación física que no tenía explicación clara.

Si esto te resuena, quiero que sepas que no es confusión. Es el punto de partida de aprender a discernir.


Por qué es tan difícil distinguirlo

Nadie nos enseña a leer lo que percibimos desde dentro.

Crecemos aprendiendo a confiar en la mente lógica, en lo que puede demostrarse, en lo que tiene nombre y explicación. Y cuando empieza a llegarnos información que no encaja en ese esquema, la primera reacción suele ser cuestionarla.

El problema no es la sensibilidad. El problema es que no tenemos un mapa para comprenderla.

Cuando no sabes distinguir de dónde viene lo que percibes, pueden pasar varias cosas: o te lo crees todo sin filtro, o lo dudas todo sin descanso. Los dos extremos generan confusión, agotamiento o dependencia de alguien externo que te diga qué significa lo que estás sintiendo.

Aprender a discernir no es apagar la sensibilidad. Es darle estructura para que pueda convertirse en guía real.


Las cuatro fuentes de lo que percibes

Cuando llega información, una sensación, una imagen, una frase interior o una percepción que no sabes bien cómo clasificar, puede venir de cuatro lugares distintos. Conocerlos no resuelve la pregunta de forma instantánea, pero sí te da un mapa para empezar a orientarte.


La mente

La mente interpreta, compara, analiza y busca explicaciones. Es rápida, insistente y muy buena disfrazándose de intuición.

Una señal de que es la mente: suele llegar con urgencia, con mucho argumento, con necesidad de convencerte. Busca el control. Muchas veces repite lo que ya sabías o lo que más temes. Tiene una energía de tengo que resolver esto ahora.

La mente no es el enemigo. Pero en el proceso de discernir, necesita aprender a esperar.


El miedo

El miedo también puede disfrazarse de intuición, y es uno de los más difíciles de distinguir al principio.

Suele llegar con tensión en el cuerpo, con cierre, con una energía que contrae. A veces viene como una advertencia catastrófica, como la certeza de que algo va a salir mal, como la necesidad de protegerse antes de que pase algo.

La intuición real raramente llega con esa cualidad de alarma sostenida. El miedo, en cambio, insiste, se repite y suele alimentarse solo.


El campo

Esto es lo que yo sentía en lugares con mucha gente y no sabía interpretar: estaba recibiendo información del entorno, de las personas, del espacio energético colectivo.

Somos permeables. Las personas con sensibilidad alta captan el estado emocional de los demás, la tensión de un espacio, el peso de una situación que acaba de ocurrir. Eso no es imaginación. Es percepción real.

Pero si no sabes que estás captando el campo, puedes creer que esa emoción o esa sensación es tuya. Y desde ahí es muy difícil tomar decisiones claras.

La diferencia suele estar en el contexto: ¿apareció esto al entrar a un lugar, al estar cerca de alguien, al cambiar de ambiente? Si la respuesta es sí, es probable que sea campo.


La guía espiritual

La información que viene de la guía tiene una cualidad distinta. Suele ser más sobria, más simple de lo que esperabas. No grita. No insiste. No te asusta. Simplemente está ahí, con una claridad que no necesita defensa.

Como me pasaba a mí al principio: cuando la información era completamente ajena a lo que yo podía construir desde mi mente lógica, eso me daba una certeza diferente. No era porque fuera espectacular. Era porque era limpia, específica y venía de un lugar que no reconocía como mío.

La guía espiritual tampoco te quita responsabilidad. No toma decisiones por ti. Te devuelve presencia para que puedas tomarlas tú con más claridad.


Cómo empieza a desarrollarse el discernimiento

No hay una fórmula que funcione igual para todo el mundo, porque cada persona tiene una forma natural de percibir. Algunas reciben más por el cuerpo, otras por imágenes, otras por frases internas, otras por sensaciones difusas.

Pero hay algo que funciona para todas: aprender a observar sin juzgar primero.

Antes de preguntarte ¿esto es real o me lo estoy inventando?, puedes preguntarte algo más útil: ¿cómo ha llegado esto? ¿Dónde lo noto en el cuerpo? ¿Llega con calma o con urgencia? ¿Tiene una cualidad de apertura o de cierre?

El discernimiento no se desarrolla de golpe. Se desarrolla con práctica, con registro, con acompañamiento y, sobre todo, con una estructura que te permita ir reconociendo patrones a lo largo del tiempo.


Por qué el discernimiento es el primer movimiento del método

En el Método de Canalización Encarnada, el discernimiento no es un paso opcional. Es la base de todo lo demás.

Sin discernimiento puedes recibir mucha información y no saber qué hacer con ella. Puedes acumular mensajes, señales, intuiciones, y seguir igual de perdida porque no tienes forma de saber cuál tiene valor real en este momento de tu proceso.

Con discernimiento, la cantidad deja de ser lo importante. Lo que importa es la calidad de lo que reconoces, comprendes y puedes bajar a tierra.

Canalizar no es solo recibir. Es aprender a reconocer lo que llega, entender de dónde viene y saber qué hacer con ello.

Ese es el comienzo de una canalización encarnada.


Si esto resuena contigo

Si mientras leías este artículo has reconocido algo tuyo, si has pensado a mí me pasa esto o yo también lo he sentido así, quiero invitarte a que te quedes cerca.

Frecuencia ADN Azul es el espacio donde comparto recursos, reflexiones y acompañamiento para personas sensibles que quieren aprender a sostener su canal con claridad, discernimiento y raíz.

Y dentro de este espacio nace Canal de Luz: una formación de 9 meses para aprender a canalizar desde cero, o para ordenar las experiencias intuitivas que ya tienes.

Si sientes que este camino puede resonar contigo, puedes unirte a la lista para recibir el acompañamiento previo: recursos gratuitos, reflexiones y novedades antes de que se abran las inscripciones.


Rebeca Ferruz es canalizadora, acompañante y creadora del Método de Canalización Encarnada.

Desde Frecuencia ADN Azul · Laspleyades.es acompaña a personas sensibles e intuitivas a desarrollar su canal interior con discernimiento, raíz y encarnación.

El color que no era casualidad: por qué escribí mi libro y qué se está gestando

Rebeca Ferruz sostiene el libro Las infinitas vidas de Azul - El color que no era casualidad

Durante años pensé que lo difícil era recibir señales.

Que el problema estaba en no escuchar lo suficiente. En no tener la intuición lo bastante clara.

Luego descubrí que lo verdaderamente complicado era otra cosa:

saber qué hacer con las señales cuando llegan.

Porque una señal puede llegarte clarísima. Y aún así dejarte con cara de: "muy bien, universo, ¿y ahora qué?"

Si alguna vez te ha pasado eso, este vídeo es para ti.


Por qué escribí Las infinitas vidas de Azul

No lo escribí porque tuviera un plan editorial. Lo escribí porque no podía no escribirlo.

Era una de esas cosas que aparecen de dentro hacia fuera. Como una respiración larga que llevaba años contenida.

En el libro están las señales, los colores, las sincronías, las intuiciones, los sueños, las personas que aparecieron justo cuando tenían que aparecer y las que se fueron justo cuando tenían que irse.

Está mi historia. Pero el libro no va sobre mí.

Va sobre una forma de mirar la vida en la que las cosas no son casualidad. En la que los detalles hablan. En la que un color puede convertirse en un mapa.


El color que no era casualidad

Hubo un tiempo en que el azul empezó a aparecer en mi vida en señales pequeñas, al principio.

Una prenda que llegaba sin saber por qué. Una imagen que se cruzaba en mi camino. Una frase canalizada que llegaba acompañada de ese color. Un sueño donde el azul tenía un peso especial.

Al principio pensé que era una señal más.

Hasta que un día empecé a darme cuenta de que el azul no era una señal entre otras.

El azul no es un mensaje. Es una frecuencia.

Es la frecuencia de mi ser más allá del personaje que llamo Rebeca. Más allá de mi nombre, de mi historia, de lo que en este cuerpo y en esta vida creo que soy.

Cuando lo entendí, lo que parecía una colección de señales bonitas resultó ser un mapa. Un mapa que unía partes de mí que llevaban tiempo desordenadas.

De eso va el capítulo que acabo de abrir gratis.


Descarga gratis el capítulo

Se llama Serendipias del color que me guía y es uno de los capítulos de Las infinitas vidas de Azul que más me atraviesa cuando lo releo.

[Descargar capítulo gratuito → laspleyades.es/libro]

Lo que se está gestando

También te cuento en el vídeo y en el podcast algo que está empezando a tomar forma.

Un aula online que se llama Frecuencia ADN Azul y, dentro de ella, una formación llamada Canal de Luz · Canalización Encarnada.

No es una formación para tener poderes especiales.

No es humo espiritual.

Es un proceso para aprender a canalizar desde la vida real: desde el cuerpo, desde el discernimiento, desde la raíz.

Para recibir con claridad, distinguir lo que percibes, ir a la raíz y aplicar la guía en tu vida real.

Todavía falta tiempo para que arranque. Pero quería que lo supieras antes de que lo vieras en cualquier otro sitio.


Escucha o mira cuando quieras

Tienes el contenido completo en dos formatos:

Vídeo: para verlo con calma, con subtítulos, con pausa.

Podcast: para escucharlo mientras paseas, cocinas o conduces.


Rebeca Ferruz | Laspleyades.es
Frecuencia ADN Azul · Canal de Luz · Canalización Encarnada

Intuición, miedo o guía: cómo distinguir las 5 voces que sientes por dentro

Rebeca sobre fondo azul con el texto «¿Intuición o miedo? 5 voces, 1 mapa», portada del vídeo y podcast del proyecto Canal de Luz.

¿Eso que sientes es intuición… o es miedo? ¿Es una guía o es tu mente buscando explicaciones?

Si percibes mucho y a veces te cuesta saber qué hacer con lo que percibes, este vídeo es para ti.

Dentro de ti no hay una sola voz: hay varias. En esta clase abierta de Frecuencia ADN Azul aprendemos a distinguir cinco —mente, miedo, intuición, campo y guía— con ejemplos cotidianos y sencillos. Y recorremos los cinco movimientos del Método de Canalización Encarnada: una forma de ordenar lo que percibes, sin interpretarlo todo y sin perderte por el camino.

Termino con una práctica concreta de cinco preguntas para usar en tu día a día.

La idea que atraviesa toda la clase: no se trata de recibir más, sino de comprender mejor lo que ya llega.

Lo que vas a encontrar

Cómo verlo o escucharlo

📺 Vídeo completo aquí abajo (en YouTube)

🎧 Episodio completo canal LasPleyades.es aquí abajo (en Spotify y otras plataformas)

Da el siguiente paso

Si quieres recibir recursos gratuitos para empezar a ordenar lo que percibes, entra en la lista de Canal de Luz: te acompaño con contenidos y prácticas, y en el primer correo te invito a descargar un capítulo gratuito de mi libro.

Rebeca Ferruz | Laspleyades.es

Frecuencia ADN Azul · Canal de Luz · Canalización Encarnada

¡Viajar! ¿Bailamos?

¿Cuál es el sentido de viajar?

original

Podemos viajar por muchos motivos, si uno de ellos es conocer mundo y a nosotros mismos, el sentido más profundo del viaje para mi es como nos transforma la vida. Sentirnos vivos y parte de todo!!!

Estuve un tiempo fuera, me aventuré yo sola con mi única mochila de enseres por Centroamérica. Digo única porque viajé libre de preocupaciones. Pude disfrutar de volar sin pensar en nada ni en nadie, solo en mi y lo que se me mostraba en el camino, eso hoy en día es un lujo. Fue la mejor manera de disfrutar de nuevas energías y experiencias, dejándome fluir cada instante por el instinto salvaje interno, sin pensar ni si quiera ni el tiempo.

Si me preguntas que destacaría de este viaje, como muchos ya lo han hecho, es una pregunta bastante compleja de contestar de forma reducida como siento la vida, pero en el menor numero de palabras intentaré mostrarte mi sentir de lo más interesante.

Viví el contraste de ciudades donde las luces son grandes rascacielos de noche y aldeas tan pequeñas que son únicamente iluminadas por innumerables estrellas. Conocí a muchas personas con las que mantuve conversaciones muy diversas sobre las formas de vida y otras muy especiales con las que pude compartir el sentido de diferentes realidades sin tacharnos de locos. Visité lugares paradisíacos con playas de ensueños de esas que admiramos en los salvapantallas cuando estamos estresados. Dormí en lugares insólitos, en medio de la selva con los sonidos de la naturaleza, en hamacas, tiendas de campaña, hostels en habitaciones compartidas en literas donde uno ronca y el otro habla, compartí habitación con todo hombres siendo la única mujer, en cabañas en una isla de 2km de tamaño donde la cama estaba sobre la arena de la playa e incluso dormí en el suelo del aeropuerto. Gocé mil puestas de sol y amaneceres espectaculares todo ello grabado en mi retina. Subí montañas, me bañé y me cargué de adrenalina en ríos, cascadas, lagos, mares de todos los colores del verde más intenso, al azul más claro y transparente. Caminé descalza por caminos sintiendo la libertad del contacto en mis pies. Cogí aviones, avionetas, barcas, pangas, autobuses, busetas, taxis, autostop, caballos y carros... lo que más disfruté fue el ambiente del transporte local.  Me fascinó observar la libertad de los animales salvajes desde las ranas y sapos al ir al baño, perros libres sin correas sin nombre, cerdos, gallos y gallinas por las casas sueltos, arañas, serpientes, monos, pájaros de coloridos plumajes, caimanes, mariposas preciosas, peces extraños, delfines saltando, hasta tiburones nadando a mi lado. Visité lugares sagrados y milenarios donde me impregné en el intercambio de información simplemente por ser y estar. Llevé a otro nivel mi sexualidad explotando en orgasmos continuos al conectarme a la belleza de la tierra y la naturaleza. Deleité artistas tocando sus instrumentos haciendo latir mi corazón alrededor de la fogata y bailarines al ritmo del tambor. Me fui con los bolsillo cargados de anécdotas, de las más simples a las más profundas, desde personas humildes con auras puras que apenas sin recursos me abrieron sus casas para darme de comer y lavarme la ropa sin conocerme, hasta otras de no verle sentido a la vida y entrar en su mente-corazón.

En definitiva, día a día alimenté todos mis sentidos de cosas nuevas, algunas nunca antes experimentadas, lugares, personas, colores, emociones, olores, sentimientos, pensamientos... todo diferente, nada aburrido. Lo más grande, es que pude ver el valor en mi de experimentar todas las vivencias fuera de lo habitual en casa. Nada fue casual, todo seguía un perfecto entramado, me guié por la energía que sentía en los lugares y las personas. Seguí conectada con mi revelaciones de Las Pléyades, señales y mensajes no faltaron en el camino para hacerme volar a las estrellas. Me sentí mimada y acompañada por el universo. Sentí que lo que vibraba se acercaba por puro magnetismo, pura vida! Me llené de toda esa existencia, inolvidable experiencia!!!

¿Y ahora como lo bailas?

tango

Nada más montarme en el primer avión de vuelta a casa, mis ojos se llenaron de lagrimas por una sobrecarga de emociones sobre lo vivido. Fue una mezcla de agradecimiento a mi misma por permitírmelo todo y desaliento de lo que se me avecinaba. Empece a sentir el movimiento de energía densa, de personas vacías, el aeropuerto lleno del consumismo,  gente a la moda borreguera, inundación de nuevas tecnológicas come cocos... de todo aquello que creemos que es desarrollo y nos separa, el sistema...

Al  llegar a casa, durante unos días estuve en una coctelera de emociones de tantos contrastes, donde me perdí hasta sentirme en un profundo problema existencial. Me cuestioné de nuevo el sentido de todo, ¿qué sentido tiene la felicidad? ¿qué hago aquí? ¿qué sentido tiene la vida en la tierra? ¿La desigualdad? ¿Ser o no ser? Lo primero que se me pasaba por la cabeza era coger la mochila y huir.

Poco a poco, fui calmando las aguas para alinear mi mente, alma y espíritu y las respuestas empezaron a llover con gran frescura y humor de forma circular. Empece a conversar conmigo misma:

"RECUERDA, VIAJAR PUEDES VIAJAR A DONDE QUIERAS, PERO SIEMPRE TENDRÁS QUE VOLVER A TI."

Podemos perder la noción del tiempo, vivir nuevas experiencias completando parte de nosotros en nuevos lugares, entornos, relaciones, mundos, dimensiones pero... siempre tendremos que volver a nuestro centro, encontrar nuestra paz.

A diario somos viajeros en el tiempo, consciente o inconscientemente, podemos movernos físicamente a un lugar donde se viva la pureza de cien años atrás o sin movernos transportamos energéticamente a un espacio a cien años futuribles al siglo XXI. Conversar con una persona que vive la vida en los años 60 u otra a tiempos extraterrestres. Cada lugar, cada persona vibra una energía y memorias diferentes en el espacio-tiempo. Y es ahí donde podemos percibir el desequilibrio en nosotros. Dependiendo de la sensibilidad y apertura de conciencia de cada uno, podemos percibir esa fluctuación de frecuencia abismal. Lo podemos manifestar en nosotros en bajada/subida de energía, malestar físico (dolor de cabeza, espalda, diarreas, etc), emocional tristeza, depresión, alegría o placer desorbitado, etc. Lo que puede llevarnos a perdernos en el instante presente y salirnos de nuestro centro.

Lo interesante es saber recalibrar en nosotros con el resto la existencia de esa disparidad de estados de energía, sintiendo que nos genera rechazo, miedo, alegría, negación, atracción, apego, resistencia, etc. y buscar ese equilibrio y fusión de saber ser y estar en cualquier lugar del mundo, sistema o relación, sabiendo adaptar nuestra frecuencia a todo contraste y volver nuestro centro. Sentirnos en paz en casa! En nuestro corazón, mente y espíritu.

Gracias por ser, una mega abrazo,

Rebeca