Si alguna vez canalizas, meditas o simplemente escuchas tu mundo interior, seguramente conoces esta duda: "esto que me llega, ¿me lo estoy inventando… o es guía de verdad?". Es una de las preguntas que más me llegan, y hoy quiero ayudarte a responderla de una forma sencilla y cotidiana. Sin irnos a lo abstracto: con dos experiencias que me pasaron esta misma semana.
La duda no es rara: se llama discernir
El problema, casi siempre, no es que no te llegue nada. Es lo contrario: te llega tanto ruido mental que ya no distingues qué voz es cuál. A lo largo del día generamos un montón de pensamientos automáticos, muchos inútiles, y entre todo ese ruido cuesta reconocer lo que de verdad importa. Aprender a separarlo tiene nombre: discernir. Y no es un don reservado a unas pocas personas; es algo que puedes entrenar.
El cuento del lobo, aplicado a tu mente
¿Recuerdas la fábula del pastor que gritaba "¡que viene el lobo!" en falso, una y otra vez? El día que el lobo apareció de verdad, ya nadie le creyó. Con tus pensamientos pasa igual: lanzan tantas falsas alarmas que, cuando por fin habla tu voz de verdad —tu intuición, tu guía—, no la reconoces. O la reconoces… y le restas importancia. Discernir es aprender a notar la diferencia entre el pastor que grita por gritar y el lobo que sí está llegando.
Tus cuatro voces: pensamiento, emoción, intuición y guía
Para distinguirlas, ayuda ponerles nombre:
En el vídeo lo ves funcionando en dos escenas reales: un momento de miedo conduciendo (puro pensamiento con emoción debajo) y una corazonada en una sesión de canalización que reconocí y, aun así, dejé pasar.
Qué es de verdad aquietar la mente
Aquí deshago un malentendido frecuente: aquietar la mente no es sentarte a dejarla en blanco esperando el silencio perfecto. Es, a lo largo del día, bajar el número de pensamientos inútiles que generas en automático, como un hábito. Cuanto menos ruido, más alto se escucha lo que ya estaba ahí. No porque hable más fuerte, sino porque deja de estar tapado.
Escúchalo también en formato podcast
Si prefieres acompañarlo mientras caminas o conduces, tienes este mismo contenido en el episodio de esta semana:
Empieza por reconocer tu vía natural
Antes de discernir qué llega, ayuda saber cómo percibes tú, porque no todas las personas reciben igual: a unas les llega como imagen, a otras como sensación en el cuerpo, como un saber claro o como palabras. Para eso preparé una clase gratuita en la que descubres tu vía natural de percibir —seguramente tienes más de una— y desde ahí empiezas a distinguir tu voz del ruido.
👉 Descubre tu vía natural de canalizar (clase gratuita)
Porque discernir no es no equivocarse nunca. Es aprender a fiarte, cada vez más, de lo que ya sabes escuchar. Y cuanto menos grites en falso por dentro, más vas a poder confiar en ti cuando de verdad tengas algo que escuchar.
Y cuéntame en los comentarios: ¿cuál es tu "¡que viene el lobo!" mental más repetido?
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Con cariño,
Rebeca Ferruz | Laspleyades.es
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